
Las relaciones entre la Argentina y Venezuela transpiran irregularidades allí por donde se las mire. Lo que fue anunciado como una nueva operación de rescate del gobierno venezolano al argentino, proveyendole de financiamiento por 500 millones de dólares para lo que le queda de gestión (y campaña) a Kirchner, podría resultar nada más ni nada menos que un nuevo episodio en una historia de sospechas de lavado de dinero que cada vez se hace más evidente.
En Argentina ya circulan los rumores que dicen que Venezuela podría estar comprando bonos de deuda argentina para lavar dinero iraní.
Según World Check, durante la compra de los más de 4.000 millones de dólares en bonos argentinos, ciertos banqueros venezolanos tomaron de manera arbitraria e ilegal gastos sustanciales y honorarios para su propio beneficio, depositandolos (posiblemente) de nuevo en sus bancos, lo que constituiría lavado de dinero.
La última vez que fondos fueron desviados ilegalmente de beneficios de obligación argentinos, los banqueros gastaron poco tiempo moviendo algunos de sus beneficios mal adquiridos hacia USA, el Reino Unido, y bancos y centros financieros offshore. Considerando el crecimiento de la relación entre Venezuela e Irán este año, el riesgo de sanciones de OFAC (Office of Foreign Assets Control) ha aumentado.
Así, el gobierno de Kirchner estaría aceptando de manera irresponsable fondos venezolanos de dudosa procedencia y es por esta razón que el Banco de la Nación Argentina está bajo sospecha estadounidense.
Basta con recordar a Luis D’Elía de visita en Irán o las relaciones carnales que tiene el gobierno de Kirchner con Hugo Chávez para empezar a pensar que los vínculos que mantiene la Argentina con Venezuela pueden resultar, a futuro, nocivos para la Argentina, teniendo en cuenta las sospechas de USA que podrían poner a nuestro país dentro de la lista de países benefactores del terrorismo junto con Venezuela.

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