
La presión sobre el tipo de cambio se viene agudizando en las últimas semanas, como consecuencia de múltiples factores, incrementando cada día más la brecha entre el mercado oficial y el dolar paralelo o permuta, el cual sobrepasa ya el 150% del tipo de cambio oficial. La colocación del bono del Sur III, no logró calmar las expectativas de los inversionistas, que por el tamaño de la emisión y la amplia demanda que rebasó tres veces el tamaño de la emisión, resultó en asignaciones menores a las esperadas, teniendo que dejarse por fuera a las compañías y grandes corporaciones, las que son grandes demandantes de dólares. También las noticias de eliminación en el otorgamiento de dólares preferenciales por parte de Cadivi a sectores considerados no prioritarios o suntuarios (licores, autos importados), generan inquietud y expectativas negativas futuras. Si a estas situaciones recientes le adicionamos la incertidumbre que genera la Reforma Constitucional en su articulado, con relación a temas fundamentales como: la propiedad privada y la eliminación de la autonomía del BCV; y el establecimiento de una reforma monetaria en los próximos meses, hacen que el tipo de cambio de mercado paralelo de permuta mantenga continuada la presión al alza, y sobre las expectativas del comportamiento futuro de éste. En consecuencia, los factores descritos, aunados a una menor oferta de dólares hacen que el tipo de cambio del mercado paralelo siga en aumento. Una alternativa que he planteado públicamente en varias oportunidades, para flexibilizar el mercado cambiario y hacer mucho más eficiente y económicamente más racional el otorgamiento de dólares, sería a través de la implementación del Venedólar. Bajo este esquema, se le brinda al mercado cambiario una alternativa transparente y segura para las operaciones que hoy se realizan en el mercado negro sin ninguna regulación y control, y con los riesgos que este mercado conlleva.

